Bolivia atraviesa una fuerte crisis política y social marcada por protestas, bloqueos de rutas y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. En ese contexto, el presidente de Colombia, Gustavo Petro.

A través de un mensaje publicado en sus redes sociales, Petro manifestó que está dispuesto a participar en espacios de diálogo si las autoridades bolivianas consideran necesaria una intervención internacional para ayudar a destrabar el conflicto.

Las protestas llevan más de 11 días y afectan principalmente a las rutas que conectan La Paz con otras regiones del país. Organizaciones campesinas, sindicatos y sectores sociales reclaman la renuncia del presidente Rodrigo Paz y cuestionan las medidas económicas implementadas por su gobierno.

Entre las decisiones más resistidas se encuentra la eliminación de subsidios a los combustibles y la flexibilización del régimen cambiario, medidas adoptadas tras la declaración de emergencia económica. Los aumentos en los precios de la gasolina y el diésel generaron un fuerte impacto social y aceleraron las movilizaciones.

Frente a la crisis, el Gobierno boliviano desplegó un operativo denominado “Corredor humanitario” con participación de policías y militares para despejar las rutas bloqueadas y garantizar el abastecimiento. Sin embargo, las protestas continúan y distintos sectores mantienen los pedidos de renuncia del mandatario.

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