La tensión política en Bolivia sumó un nuevo capítulo tras el pedido oficial de expulsión contra la dirigente argentina Mercedes Trimarchi, referente del Frente de Izquierda Unidad (FITU), quien viajó a La Paz para expresar su apoyo a las protestas contra el gobierno de Rodrigo Paz.
Trimarchi cuestionó la decisión de la Cancillería boliviana, que la acusó de intervenir en asuntos internos y de realizar declaraciones “falsas y distorsionadas” sobre la situación política y social del país. Desde el gobierno sostuvieron que corresponde evaluar su situación migratoria tras participar en actividades vinculadas al conflicto que atraviesa Bolivia.
La dirigente de Izquierda Socialista aseguró que sufrió persecución y acoso durante su estadía en La Paz y afirmó que el objetivo del gobierno es desalentar la solidaridad internacional con las protestas. Además, alertó sobre el crecimiento de sectores de ultraderecha que, según denunció, se sienten respaldados por el actual clima político.
El conflicto se originó luego de que Trimarchi participara en actividades junto a organizaciones sociales y respaldara públicamente las movilizaciones contra Rodrigo Paz. Un senador boliviano la acusó de actuar como “agitadora” y pidió formalmente su expulsión del país tras unas declaraciones en las que destacó la capacidad de las protestas para poner en crisis al gobierno en pocos meses.
La polémica se produce en medio de una creciente tensión social en Bolivia, marcada por bloqueos, paro de transportes, desabastecimiento y protestas que exigen cambios económicos y la renuncia del presidente. Mientras el gobierno endurece su postura frente a las movilizaciones, crecen las denuncias de persecución política y preocupación por una posible escalada del conflicto.




