El Gobierno de Bolivia aseguró que el presidente Rodrigo Paz Pereira continuará en el cargo pese a las protestas y bloqueos que afectan distintas regiones del país. Desde el Ejecutivo afirmaron que no permitirán intentos de desestabilización ni una ruptura del orden constitucional.

El ministro de Planificación del Desarrollo y Medio Ambiente, Fernando Romero, sostuvo que una eventual renuncia del mandatario pondría en riesgo la democracia y la estabilidad nacional. Además, advirtió que los bloqueos ya generan consecuencias económicas, como demoras en el transporte de alimentos y mercaderías.

La situación se agravó especialmente en La Paz y El Alto, donde comenzaron a registrarse problemas de abastecimiento y aumentos de precios en productos básicos.

El Gobierno considera que las movilizaciones tienen un trasfondo político y acusó a sectores vinculados al expresidente Evo Morales de impulsar acciones para debilitar la gestión de Paz.

Las protestas comenzaron por el rechazo a la Ley 1720 sobre tierras rurales y luego sumaron reclamos salariales de la Central Obrera Boliviana. También se desarrolla una marcha de seguidores de Morales que partió desde Caracollo hacia La Paz para exigir respuestas a la crisis económica y al abastecimiento de combustibles.

Frente al impacto de los cortes de rutas, el Ejecutivo organizó operativos aéreos para trasladar alimentos y reducir los problemas de suministro en el occidente del país.

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