El Gobierno de Bolivia anunció que eliminará los subsidios a los combustibles a partir de enero de 2027 y prepara el cierre de varias empresas públicas deficitarias. Las medidas forman parte de un plan para reducir el gasto estatal y mejorar las cuentas públicas.
El ministro de Economía y Finanzas Públicas, Christian Morales, explicó que el retiro de la subvención permitirá liberar recursos que serán destinados a áreas como salud, educación, infraestructura y apoyo a la producción. El Gobierno también anticipó que reforzará los programas sociales para contener el impacto que puedan generar los aumentos de los combustibles.
El acuerdo alcanzado con el FMI establece que desde enero de 2027 los precios de los combustibles deberán alcanzar niveles que permitan cubrir sus costos. Durante los últimos años, Bolivia mantuvo precios internos inferiores a los valores de importación y producción, situación que generó una fuerte presión sobre las finanzas del Estado.
En paralelo, el Gobierno analiza cerrar entre ocho y diez empresas estatales que presentan pérdidas o problemas financieros. Un diagnóstico realizado sobre 67 compañías públicas identificó varias entidades en situación crítica, por lo que las autoridades evaluarán cada caso antes de avanzar con su liquidación.
El Ejecutivo también informó que consiguió reducir cerca de un 30% la estructura burocrática de las entidades del nivel central, con un ahorro estimado de 2.000 millones de bolivianos. Las autoridades sostienen que el conjunto de medidas busca reducir gastos, mejorar la eficiencia estatal y concentrar los recursos en áreas consideradas prioritarias.




