Desde el Trópico de Cochabamba, donde permanece refugiado para evitar una orden de captura, Evo Morales aseguró que el gobierno logró poner fin a los bloqueos mediante acuerdos con algunos sectores.
El expresidente de Bolivia, Evo Morales, reapareció públicamente desde el Trópico de Cochabamba para cuestionar la actuación del gobierno de Rodrigo Paz tras el levantamiento de los bloqueos que paralizaron el país durante varias semanas. En una entrevista con la agencia AFP, negó que su movimiento haya negociado el fin de las protestas y sostuvo que el Ejecutivo logró desactivar las movilizaciones ofreciendo beneficios a determinados sectores.
Morales afirmó que el único frente que mantuvo las medidas de presión fue el del Trópico de Cochabamba, considerado su principal bastión político y sindical. También lanzó una advertencia sobre una eventual intervención de las fuerzas de seguridad en esa región, al asegurar que sus seguidores están organizados para resistir. «Nosotros no queremos que haya muertos ni heridos», dijo, aunque señaló que sus bases «se van a defender» si ingresan las autoridades.
El exmandatario también cuestionó el rumbo económico y político del gobierno y aseguró que las políticas aplicadas están profundizando la crisis social. En ese contexto, sostuvo que «están forzando que haya una guerra civil», al tiempo que reiteró su rechazo al modelo económico vigente y defendió la producción de hoja de coca como un símbolo de soberanía nacional.
Las declaraciones se producen después de que el presidente Rodrigo Paz decretara el estado de excepción para levantar los bloqueos que afectaron gran parte del país. Según estimaciones del sector empresarial, las protestas provocaron pérdidas por más de 2.700 millones de dólares y generaron desabastecimiento de combustibles, alimentos y medicamentos en varias regiones de Bolivia, mientras el gobierno sostiene que buscará restablecer plenamente el control del territorio.




