Bolivia comenzó a retomar sus actividades habituales luego de más de siete semanas de protestas y bloqueos que afectaron el abastecimiento y la circulación en gran parte del país.

El presidente Rodrigo Paz afirmó que los bloqueos fueron superados y aseguró que continuará promoviendo el diálogo con los distintos sectores sociales. Sin embargo, ratificó la continuidad del estado de excepción para evitar nuevas interrupciones en las carreteras y garantizar el orden público.

En ciudades como La Paz y El Alto, camiones con productos agrícolas, carne, huevos y otros alimentos volvieron a abastecer los centros de venta. Esta normalización comenzó a reflejarse en los precios, que mostraron descensos luego de varias semanas de escasez.

También se reanudaron las clases presenciales para miles de estudiantes que habían permanecido más de un mes bajo modalidad virtual. Paralelamente, las autoridades trabajan en la limpieza y rehabilitación de las rutas que permanecieron bloqueadas hasta los últimos días.

Las protestas fueron impulsadas por distintos sectores sindicales y sociales desde comienzos de mayo. Según estimaciones empresariales, las pérdidas económicas ocasionadas por los bloqueos superaron los 2.500 millones de dólares, mientras el país busca recuperar su actividad productiva y comercial.

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