Los operativos de las fuerzas de seguridad permitieron despejar varios caminos bloqueados durante más de seis semanas. La medida facilitó el ingreso de camiones cisterna a las ciudades más afectadas por la escasez.
Bolivia dio un paso hacia la recuperación de la circulación y el abastecimiento tras una serie de operativos realizados por policías y militares para liberar rutas bloqueadas en distintos puntos del país. Las acciones permitieron reabrir corredores estratégicos y restablecer parcialmente el tránsito de vehículos de carga.
Uno de los principales avances se registró en la ruta que conecta La Paz con Oruro, donde se removieron barricadas y obstáculos instalados por manifestantes. Gracias a ello, comenzaron a ingresar camiones con combustible y diésel hacia La Paz y El Alto, ciudades que enfrentaban problemas de abastecimiento desde hacía varias semanas.
Según datos oficiales, la cantidad de bloqueos se redujo de alrededor de 50 a 31 puntos tras la entrada en vigor del estado de excepción decretado por el presidente Rodrigo Paz. La medida fue respaldada por el Congreso y busca garantizar la libre circulación de personas, mercancías y servicios esenciales.
Las protestas surgieron en medio de una profunda crisis económica y fueron impulsadas por organizaciones campesinas, indígenas, mineras y sectores afines al expresidente Evo Morales. El conflicto dejó graves consecuencias, entre ellas desabastecimiento de alimentos y combustibles, dificultades en la atención médica y pérdidas económicas estimadas en 3.000 millones de dólares.




