El Gobierno de Javier Milei impulsó una reforma migratoria que endurece las condiciones para ingresar y permanecer en el país. La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, fue una de las encargadas de defender la medida, que apunta a que los extranjeros no residentes paguen por la atención en salud y la educación superior, además de establecer mayores controles y facilitar expulsiones en casos de incumplimiento de la normativa.
Argentina dejó atrás parte del modelo migratorio que durante décadas la convirtió en uno de los destinos más elegidos de la región. Con la reforma impulsada por el Gobierno de Javier Milei, las condiciones para ingresar, permanecer, estudiar o atenderse en el país cambiaron de manera profunda.
Según informó Infobae, el Gobierno nacional avanzó con una nueva normativa migratoria que busca que los extranjeros no residentes paguen por el acceso a la salud y la educación, además de endurecer los requisitos para obtener residencia y acelerar expulsiones en determinados casos.
El cambio marca un antes y un después para miles de personas que históricamente llegaron a Argentina en busca de trabajo, estudios o atención médica. Durante años, el país fue visto como una puerta abierta para quienes querían empezar de nuevo. Pero el nuevo escenario muestra otra realidad: ya nadie podrá llegar como antes, sin cumplir mayores exigencias documentarias, sanitarias y migratorias.




