El Gobierno argentino informó que desde noviembre de 2025 expulsó a unos 14.000 extranjeros con irregularidades migratorias. La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, confirmó que las medidas se realizaron bajo los nuevos controles migratorios y por distintas situaciones vinculadas al incumplimiento de la normativa vigente.
Argentina endureció su política migratoria y los números ya marcan un récord. El Gobierno informó que unos 14.000 extranjeros fueron expulsados del país desde noviembre de 2025, en apenas siete meses de controles más estrictos sobre la permanencia y el ingreso de ciudadanos extranjeros.
La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, confirmó que las expulsiones se realizaron en el marco de los nuevos operativos migratorios impulsados por el Gobierno nacional. Según explicó, los casos estuvieron vinculados a distintas irregularidades y al incumplimiento de la normativa vigente.
La cifra vuelve a encender la preocupación entre las comunidades migrantes que viven en Argentina o que evalúan viajar al país en busca de trabajo. En los últimos meses, el control migratorio pasó a ocupar un lugar central dentro de la agenda de seguridad, con mayores verificaciones en fronteras, rutas, terminales, puertos y aeropuertos.
El nuevo escenario marca un cambio fuerte para quienes llegan al país sin documentación regularizada o permanecen en situación migratoria irregular. La advertencia del Gobierno argentino es clara: quienes no cumplan con las condiciones legales para ingresar o permanecer en el territorio pueden ser removidos.
La medida también impacta en miles de familias extranjeras que históricamente eligieron Argentina como destino para trabajar, estudiar o instalarse. Para la comunidad boliviana, una de las más numerosas en el país vecino, el endurecimiento de los controles obliga a mirar con mayor atención la situación documental y las condiciones de permanencia.
Desde el Gobierno sostienen que las expulsiones forman parte de una política más estricta para ordenar el ingreso y la permanencia de extranjeros. Sin embargo, para muchos migrantes, el contexto genera incertidumbre, especialmente en un momento marcado por la crisis económica, el alto costo de vida, la informalidad laboral y mayores exigencias administrativas.





