El Gobierno de Bolivia solicitó una tregua a los sectores movilizados con el objetivo de restablecer la circulación y avanzar en instancias de diálogo, mientras se profundizan las consecuencias económicas y sociales derivadas de casi cincuenta días de protestas y cortes de rutas.
El ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, pidió habilitar los corredores de circulación para permitir la normalización del transporte y facilitar el ingreso de combustibles y productos esenciales. En paralelo, el Ejecutivo inició conversaciones con distintos sectores sociales para intentar desactivar el conflicto.
Las manifestaciones comenzaron el 1 de mayo impulsadas por reclamos salariales y cuestionamientos vinculados al abastecimiento y la calidad del combustible importado. Con el paso de las semanas, las demandas se ampliaron e incluyeron pedidos de cambios en la conducción política del país y medidas frente a la crisis económica.
En este contexto, el Gobierno mantuvo reuniones con representantes de la Central Obrera Boliviana (COB), organización que exige la revisión de la situación de personas detenidas durante las protestas como condición para avanzar en acuerdos. Desde el Ejecutivo señalaron que los casos están siendo evaluados dentro del marco legal correspondiente.
Mientras algunos bloqueos comenzaron a disminuir, varias rutas estratégicas continúan afectadas, especialmente aquellas vinculadas al ingreso de combustible hacia La Paz y otras zonas del altiplano. Las restricciones han generado largas filas en estaciones de servicio, dificultades para el abastecimiento y pérdidas económicas que impactan sobre distintos sectores productivos.




