Una familia necesita ingresos mensuales de $2.802.755 para cubrir alimentación, vivienda, salud, educación y transporte, según una canasta elaborada por más de 140 organizaciones sindicales. La cifra equivale a ocho salarios mínimos y casi duplica el valor oficial requerido para no caer bajo la línea de pobreza.
Vivir en Argentina resulta cada vez más costoso para las familias. El Frente de Sindicatos Unidos, un espacio integrado por más de 140 organizaciones gremiales, calculó que un hogar necesita actualmente $2.802.755 por mes para acceder a condiciones de vida consideradas dignas.
La estimación fue difundida después de conocerse una inflación mensual del 3,4% y expone la distancia entre los ingresos de los trabajadores y el aumento sostenido de los gastos cotidianos.
El cálculo sindical contempla los principales rubros que una familia debe afrontar cada mes. Solamente la alimentación representa $638.088, mientras que la vivienda demanda otros $549.525.
A esos gastos se suman $340.242 destinados a salud, $247.664 para educación y $143.002 para vestimenta. El transporte y el esparcimiento conforman uno de los rubros más elevados, con un costo estimado de $575.931 mensuales.
La canasta también incorpora $308.303 correspondientes a previsión social. La suma de todos estos componentes lleva el ingreso necesario hasta casi $2,8 millones, una cifra difícil de alcanzar para una gran parte de los trabajadores.
De acuerdo con el informe, una familia necesita el equivalente a ocho salarios mínimos para cubrir esas necesidades. La comparación muestra el profundo desfasaje entre los ingresos y el costo real de vivir en el país.
El monto también se encuentra muy por encima de la Canasta Básica Total medida por el Instituto Nacional de Estadística y Censos. Según la referencia oficial, una familia tipo necesitó $1.434.464 durante marzo para no quedar bajo la línea de pobreza.
La diferencia se explica porque la medición oficial establece un umbral mínimo de consumo, mientras que el relevamiento sindical contempla una vida que incluya vivienda digna, educación, atención sanitaria, transporte, vacaciones y esparcimiento.
El informe advierte, además, que las negociaciones salariales permanecen por detrás de la inflación y que el poder adquisitivo de los trabajadores continúa deteriorándose.
Según los datos difundidos, los asalariados habrían perdido más de 58 billones de pesos durante el actual período de gobierno. Al mismo tiempo, el endeudamiento de los hogares creció en 36 billones de pesos y la morosidad se multiplicó por cuatro durante el último año.
En promedio, cada trabajador del sector privado habría resignado más de $2,2 millones, mientras que la pérdida acumulada entre los empleados públicos superaría los $11,9 millones.
El peso de los alimentos, la vivienda, la atención médica y el transporte configura así un escenario cada vez más exigente. Para quienes evalúan llegar a Argentina en busca de oportunidades, las cifras muestran que afrontar los gastos básicos requiere hoy ingresos muy superiores a los salarios mínimos y a las referencias oficiales.




