Bolivia acordó un programa técnico con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por 1.900 millones de dólares para respaldar las reformas económicas del Gobierno de Rodrigo Paz.

La crisis económica boliviana se profundizó en los últimos años por la falta de dólares, la caída de las reservas internacionales, el descenso de la producción de gas natural y el aumento de la inflación. A ello se sumaron un déficit fiscal elevado y una contracción de la actividad económica, factores que llevaron al Gobierno a impulsar una serie de ajustes.

El acuerdo con el FMI contempla un programa de 36 meses bajo el Servicio Ampliado del Fondo y prevé un financiamiento de 1.900 millones de dólares. Además, el Ejecutivo espera que el respaldo del organismo facilite el acceso a recursos adicionales de otros organismos multilaterales por al menos 5.000 millones de dólares.

Entre los compromisos asumidos figuran la reducción gradual del déficit fiscal, la racionalización del gasto público, el mantenimiento del financiamiento monetario cero y la implementación de reformas para mejorar el clima de negocios y promover el crecimiento económico con protección social. El acuerdo aún debe ser aprobado por el directorio del FMI y por el Legislativo boliviano.

El Gobierno sostiene que el programa no implica una pérdida de control sobre la política económica, sino un respaldo internacional a su plan de reformas. Sin embargo, dirigentes de la oposición reclamaron conocer en detalle las condiciones del acuerdo y consideraron que el financiamiento resulta insuficiente frente a las necesidades de la economía boliviana.

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