El Gobierno de Bolivia puso en marcha nuevas medidas para normalizar el suministro de combustibles en todo el país, luego de varias semanas marcadas por largas filas en estaciones de servicio y dificultades para el transporte de mercaderías y pasajeros.

Las autoridades explicaron que el plan contempla un incremento en las importaciones de diésel y gasolina, además de una reorganización de la logística de distribución para abastecer con mayor rapidez a las regiones más afectadas. El objetivo es reducir progresivamente las demoras en el suministro.

La escasez de combustibles impactó especialmente en el sector agropecuario, el transporte de carga y el comercio, que advirtieron sobre mayores costos operativos y retrasos en la producción. Distintas organizaciones empresariales reclamaron soluciones estructurales para evitar que la situación vuelva a repetirse.

Desde el Ejecutivo señalaron que la recuperación del abastecimiento forma parte del programa de estabilización económica impulsado durante los últimos meses, que también incluye medidas fiscales, monetarias y de financiamiento externo para enfrentar la crisis económica.

Mientras continúa el operativo de distribución, el Gobierno monitorea la evolución del suministro en todo el territorio nacional. La normalización del mercado de combustibles es considerada una de las prioridades para sostener la actividad económica y recuperar la confianza de los distintos sectores productivos.

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