La Fiscalía de Bolivia emitió una nueva orden de detención contra el expresidente Evo Morales por su presunta participación en las protestas y bloqueos que afectaron al país durante más de 50 días.

La orden fue dictada por la Fiscalía boliviana en el marco de una investigación sobre las protestas registradas entre mayo y junio, que provocaron cortes de rutas, desabastecimiento de alimentos y medicamentos y dejaron al menos 15 personas fallecidas. La causa también incluye acusaciones por instigación pública a delinquir y alzamiento armado contra la seguridad y soberanía del Estado.

Según la investigación, Morales habría alentado las movilizaciones que paralizaron distintas regiones del país y agravaron la crisis social. Las autoridades sostienen que los bloqueos afectaron especialmente a ciudades como La Paz y El Alto, donde se registraron problemas de abastecimiento de productos esenciales y combustible.

A través de sus redes sociales, el exmandatario rechazó los cargos y afirmó que el Gobierno intenta intimidarlo con un proceso judicial para ocultar la crisis económica y social que atraviesa Bolivia. Desde 2024 permanece en la región del Chapare, donde evita ser detenido y niega las acusaciones en su contra.

Esta nueva orden de detención se suma a otra vigente por un proceso relacionado con un presunto abuso de una menor, causa por la que Morales tampoco se presentó ante la Justicia. Mientras tanto, el Gobierno mantiene que el expresidente tuvo un rol central en las protestas que mantuvieron al país paralizado durante varias semanas.

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