Según las denuncias, algunos procedimientos incluyeron controles de documentación, inspecciones en lugares de trabajo y operativos en barrios con una importante presencia de población migrante. Diversas organizaciones sostienen que estas acciones, en algunos casos, habrían derivado en situaciones de discriminación, temor e incertidumbre entre las comunidades extranjeras radicadas en el país.

Desde el Gobierno nacional, en tanto, defienden los operativos y aseguran que forman parte de una estrategia para reforzar el cumplimiento de la legislación migratoria, combatir la permanencia irregular y fortalecer los controles en todo el territorio. Las autoridades sostienen que los procedimientos se realizan dentro del marco legal y que tienen como finalidad garantizar un sistema migratorio más ordenado.

Las organizaciones que acompañan a personas migrantes solicitaron que las tareas de fiscalización se desarrollen con pleno respeto por los derechos humanos y sin prácticas que puedan derivar en actos de discriminación o estigmatización por motivos de nacionalidad. Asimismo, reclamaron mayores instancias de diálogo entre las autoridades y las comunidades afectadas.

El debate sobre la política migratoria continúa ganando espacio en la agenda pública argentina. Mientras el Gobierno mantiene su postura de fortalecer los controles fronterizos y los mecanismos de fiscalización, distintos sectores sociales insisten en la necesidad de compatibilizar esas medidas con la protección de los derechos y garantías de las personas migrantes que residen en el país.

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