Argentina avanza con un proyecto para instalar un cerco en un sector de la frontera con Bolivia, como parte de una estrategia destinada a reforzar los controles migratorios y de seguridad. La estructura se ubicaría en las inmediaciones del paso internacional que conecta Aguas Blancas, en la provincia de Salta, con la ciudad boliviana de Bermejo.

Desde el Gobierno argentino sostienen que la medida busca ordenar la circulación de personas y concentrar los cruces en los puestos oficialmente habilitados. Las autoridades también vinculan la iniciativa con la necesidad de combatir el contrabando, el narcotráfico y otras actividades ilegales que se desarrollan en la zona fronteriza.

La decisión generó cuestionamientos desde Bolivia, donde autoridades y organizaciones sociales advirtieron que el cerco podría perjudicar el intercambio comercial y la movilidad cotidiana. Miles de trabajadores, comerciantes y familias atraviesan regularmente la frontera debido a los fuertes vínculos económicos, sociales y culturales entre ambas localidades.

El proyecto también abrió un debate sobre su posible impacto diplomático. Sectores bolivianos reclamaron que las medidas de seguridad sean coordinadas entre ambos países y pidieron priorizar el diálogo bilateral, con el objetivo de fortalecer los controles sin afectar los derechos de los migrantes ni la integración regional.

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