El Gobierno de Bolivia anunció el congelamiento por 12 meses de los precios de la gasolina y el diésel como parte de un paquete de medidas orientadas a preservar el poder adquisitivo de la población y evitar un impacto mayor sobre el costo de vida.
La decisión fue comunicada en medio de un escenario marcado por la presión sobre el mercado de combustibles y los desafíos económicos que enfrenta el país. Las autoridades sostuvieron que la medida busca dar previsibilidad tanto a los consumidores como a los sectores productivos.
Desde el Ejecutivo señalaron que mantener estables los precios permitirá reducir el impacto de los costos de transporte sobre alimentos, bienes y servicios, además de brindar mayor certidumbre a las actividades económicas durante el próximo año.
El anuncio forma parte de una estrategia económica más amplia, que incluye distintas acciones implementadas desde diciembre para recuperar la estabilidad macroeconómica y estimular el crecimiento del país. Según el Ministerio de Economía, ya se aplicaron 30 medidas con ese objetivo.
No obstante, economistas advierten que el sostenimiento del subsidio a los combustibles implicará un importante esfuerzo para las cuentas públicas, especialmente en un contexto de restricciones fiscales y necesidad de divisas para la importación de carburantes.
El Gobierno aseguró que continuará monitoreando la evolución de la economía y que, por el momento, no prevé modificaciones en el esquema anunciado. La medida busca aportar estabilidad mientras avanzan otras reformas destinadas a fortalecer la actividad económica y garantizar el abastecimiento interno.





