La Iglesia Católica ratificó su compromiso de promover una salida negociada a la crisis que atraviesa Bolivia, incluso después de que la Central Obrera Boliviana (COB) decidiera rechazar las mesas de diálogo convocadas junto a la Vicepresidencia.

El secretario general de la Conferencia Episcopal de Bolivia, monseñor Giovani Arana, sostuvo que las próximas horas serán determinantes para intentar abrir un espacio de entendimiento entre el Gobierno y los sectores movilizados. En ese sentido, llamó a las organizaciones sociales a reconsiderar su postura y participar de instancias de conversación que permitan encontrar soluciones a la crisis.

La postura de la Iglesia se conoce luego de que el ampliado de la COB resolviera mantener los bloqueos en las carreteras y descartar su asistencia a las reuniones impulsadas por mediadores. La decisión profundizó la incertidumbre sobre la posibilidad de alcanzar acuerdos que permitan destrabar un conflicto que ya supera un mes de duración.

A pesar de las dificultades, Arana aseguró que la Iglesia continuará realizando gestiones para acercar posiciones entre las partes. Según explicó, durante los últimos días mantuvo contactos con distintos sectores involucrados en las protestas, con el objetivo de generar condiciones que favorezcan una negociación.

Los intentos de mediación promovidos por la Iglesia y la Vicepresidencia no lograron hasta ahora reunir en una misma mesa a representantes del Gobierno y de las organizaciones movilizadas. Los dirigentes sindicales y campesinos han condicionado reiteradamente su participación, mientras la crisis política y social sigue agravándose

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