El brote de fiebre amarilla en Santa Cruz dejó tres fallecidos tras la confirmación de dos nuevos decesos vinculados al foco detectado en marzo. Las autoridades sanitarias también reportaron nuevos contagios, incluidos menores de edad.
El Servicio Departamental de Salud (Sedes) informó que las recientes muertes corresponden a una mujer de 26 años y un hombre de 51, cuyos cuadros clínicos fueron compatibles con la enfermedad. Ambos casos están relacionados con el brote inicial que previamente había causado la muerte de un joven en el municipio de Gutiérrez.
La preocupación crece por la situación de tres menores que dieron positivo en pruebas de laboratorio. Entre ellos, una niña fue trasladada de emergencia a un hospital pediátrico debido a una hemorragia severa, mientras que un adolescente permanece en evaluación a la espera de resultados confirmatorios.
Ante este escenario, brigadas de vigilancia epidemiológica intensificaron su presencia en la provincia Cordillera, donde se concentra el brote. Los equipos realizan búsqueda activa de casos sospechosos en comunidades rurales para contener la propagación del virus.
Como medida principal, las autoridades reforzaron las campañas de vacunación masiva en las zonas afectadas. El control de los contagios y la inmunización son, por ahora, las herramientas clave para frenar el avance de la enfermedad y evitar una mayor expansión.




